
Par concluir los temas abordados durante el segundo parcial, leimos otro libro, el cual debo admitir al principio no me emociono mucho, es decir su tematica me pareció interesante, sin embargo aún así no lograba capturarme.
Algo que note desde el principio o quién sabe, quizás es solo impresión mía, es que el autor de este libro Ezequiel Soberanes, parece ser de izquierda o por lo menos de la escuela marxista o socialista. Cosa que no me molesta, pero ciertamente creo influyo bastante en su escrito; además tengo la impresión de que es gran simpatizante de Manuel Andrés López Obrador, lo cual repito, no me molesta pero si pienso influyo en gran manera en la objetividad de este trabajo.
Independientemente de la impresión original que me causo el libro, seguí leyendo (después de todo se trataba de una asignación por parte de mi profesor y no podía simplemente dejarlo a medias) y entonces me di cuenta del verdadero valor de realizar esta lectura.
Parecerá extraño que lo mencione pero parte de lo que me llamo más la atención al principio de la lectura, fue el toque de humor, cinismo y sarcasmo que se utilizo, para referirse a la “democracia” que hay en nuestro país.
Otro aspecto interesante, y el cual aclaro el porqué el profesor Javier Herrera Escamilla, no dejo leer este libro, fue por cómo Soberanes aborda el concepto de las élites políticas y de poder; tema que hemos estado abordando en clase desde hace unos días, y que en cierta forma explica porque en nuestro país no existe un ejercicio de la democracia, propiamente dicho.
Estoy segura de que todos los aspectos manejados en el escrito, son de conocimiento general de la población, después de todo los múltiples fraudes electorales, arreglos y negociaciones corruptas, no nos son ajenas, nuestros grandes “representantes” y funcionarios “públicos” solo se engañan así mismo al creer que la ciudadanía, que el pueblo no se da cuenta de lo que hacen, de lo que nos oculta.
Sin embargo es interesante ver a alguien que escribe las cosas de frente, que muestra la realidad de la situación electoral en nuestro país no solo en cuanto a los trámites, sino a las asociaciones y partidos políticos, sin reservas.
Acuse a este escritor de ser simpatizante de López Obrador y de poseer ideales de izquierda (lo cual repito una vez más no considero sea algo malo), no obstante, debo admitir que ha tratado de ser lo más objetivo que alguien puede ser.
No me sorprende que este libro haya tardado un par de años en ser publicado, principalmente por los temas que maneja, por la forma en que golpea no solo al PRI y al PAN, sino al mismo PRD y el resto del sistema político mexicano e internacional; pero sobre todo por la situación que se vive en nuestra política actual, la cual por su cercanía cronológica, va muy a la par con lo que se encuentra en este libro.
Incluso creo que el autor debió comprometerse seriamente para poder dar a conocer su trabajo, pues tuvo que abstenerse de mencionar a ciertos “personaje”; sin embargo fue tan… brillante, que se dio cuenta que la gente no necesitaría los nombres, que estos no son nada cuando uno conoce de por sí la situación política de nuestro país, cuando uno puede identificar al instante de quien se está hablando, pues como menciono anteriormente, el pueblo, puede ser pueblo pero no por ello es tonto u ignorante.
El que no todos tengamos la misma calidad de vida, las misma posibilidades de estudio, etc., no nos hace menos consientes de lo que ocurre en nuestro país, he encontrado a zapateros, albañiles y hasta indigentes que comprenden la situación por la que estamos atravesando, que vivimos incluso mejor que varios “ilustrados”.
Como su nombre lo indica, este libro hace énfasis en lo que son las élites, lo cual considero perfecto, porque se muestra que el verdadero problema de nuestro sistema “democrático” no radica del todo en los partidos políticos en si o en su mecanismos de regularización, sino en la hegemonía de la mencionadas élites dentro de cada una de estas, evitándose así un verdadero pluripartidismo.
Miembros del PRI emigran al PRD, al PAN o cualquier otro partido y viceversa, según les convenga, vienen y van una y otra vez, como si se tratara de un juego. Cambian de postura según sus interés, si estos son beneficiados, permanecen en el partido, de lo contrario simplemente se mudan a otro que los complazca.
La política de nuestro país se vuelve solo un juego en el cual el bienestar de los ciudadanos es relegado al final de la lista de prioridades, quedando siempre por debajo de los ambiciones de las elites del poder.
Basta solo con prestar atención a los apellidos de los políticos más influyentes, de los empresarios más importantes, etc., para que uno se dé cuenta de que efectivamente hay una hegemonía en cuanto al poder, y que solo unas cuantos miembros de las minorías especificas e influyentes, poderosas económicamente; son las que tienen el control de nuestro país, no solo en el ámbito político, sino también religioso, económico, y de cualquier otra actividad en la que se considere primordial poseer el dominio.
La crisis por la que actualmente atraviesan partidos como el PRD, se deben precisamente a estas élites, que poco a poco fueron invadiendo el núcleo de esta organización, destruyéndola por dentro. Por lo tanto estoy de acuerdo en que no se puede hablar de un movimiento de izquierda verdadero, al menos no en cuanto a los que conforman los partidos políticos, sobre todo cuando el PRD está considerando seriamente una coalición con el PAN. Siendo estos dos partidos de posturas supuestamente completamente opuestas.
No es de extrañarse que el pueblo este completamente en contra de esta medida, pues nos hemos dado cuenta de que sin importar el nombre o el representante, todos los partidos políticos, son lo mismo, haciéndose así cada vez más grande la antipatía política.
Considero que el autor de este libro tiene razón al considerar que no existe una “democracia real” en nuestro país, principalmente cuando el IFE quien debería de asegurarse de que los proceso sean legítimos, solo se preocupa de complacer a las elites dominantes, cuando no es autónomo.
Nuestra “democracia” tiene muchos defectos. Ezequiel Soberanes menciona que puede parecer una utopía el considerar crear una nación en la cual el ejercicio político tenga como prioridad al pueblo y no asimismo, pero… no por eso hay que dejar de intentarlo.
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