
Este es obviamente un libro viejo, sin embargo lo que resulta curioso es que las nociones, recomendaciones, advertencias, etc., dadas pueden coincidir o más bien ser aplicadas a todo gobierno antiguo, actual o porque no por venir.
Al principio en esta obra Maquiavelo se presenta asimismo, como alguien quien simplemente desea hacerle un regalo al recién titulado el “Magnifico Lorenzo de Médicis”. Sin embargo al terminar el leer el escrito, uno se da cuenta de que probablemente el verdadero objeto de dicha obra era simplemente solicitar la ayuda de este… príncipe en la liberación de la Italia, del yugo papal, bárbaro, español, Francés, etc. (cosa que analizándose a fondo jamás se logro del todo, pues después de todo el poder que adquirió la iglesia en esta nación, jamás lo perdió).
Más que nada el libro debería ser considerado una guía, un manual para el nuevo o futuro príncipe, sobre como guiar su principado con una mayor eficacia, menores riesgos, y mayor tiempo.
Habla de varias cosas, de los príncipes y los tipos de príncipes, de sus gobiernos, de las precauciones que deben tomar, como ser amados y temidos a la vez, de cómo evitar ser odiados, de ser feroces a la vez que astutos, de la necesidad de la hipocresía, manejo de los consejeros, el ejercito, las defensas, etc., todo aquello que uno pueda imaginar es necesario para gobernar una nación, una ciudad.
Este libro es ciertamente interesante, tanto por su redacción como su contenido, sin embargo, aquello que a mi parecer lo hace verdaderamente interesante es como ésta dirigido a los sistemas de gobierno principado (como menciona el autor), y aún así no puedo evitar comparar muchos de sus imperios nombrados y actitudes de sus líderes, con los gobiernos actuales y sus líderes.
Es como el mismo Maquiavelo lo menciona, “el estudio de la historia, resulta fundamental para los príncipes (o en nuestro caso de los jefes de estado/gobierno); principalmente porque ciertamente, el hombre parece ser el único animal, sobre toda la existencia, que a pesar de ser “pensante”, “racional”, puede tropezar con la misma piedra, no solo una, ni dos, sino varias veces. Tomemos por ejemplo lo que dice Maquiavelo sobre introducir fuerzas extranjeras a tu “reino”, para resolver algún problema u asunto de disturbio interno.
Desde el momento en que el actual presidente de nuestra nación, Felipe Calderón, comenzó a fungir como presidente del país, inicio una campaña en la cual jamás debió emprenderse, “la guerra contra el Narco-trafico”; en primera porque desde el momento en el que se supuso un fraude electoral durante su designación, resulto notorio que no contaba con la simpatía del pueblo, y en segunda porque no cuenta con los recursos suficientes para sostener y ganar la batalla. El segundo error que Calderón ha cometido en base a las recomendaciones de Maquiavelo, es el haber aceptado y solicitado la asistencia de un poderoso país extranjero (mucho más poderoso que nuestro país) en esta lucha, ha instado la intervención estadounidense en esta situación, ocasionando así dos cosas que este “manual”, explícitamente nos sugiere no hacer, en primer lugar: ha conferido poder en nuestro territorio a una nación que de por sí ya tiene demasiado poder e influencia en nuestro país; y en segundo lugar también se ha mostrado como un gobierno débil e inconsistente, que no posee la capacidad de cumplir con aquello que se propone y prometió en un principio, y a su vez Felipe Calderón mostro con esta decisión que su gobierno no es constante en sus elecciones, sino vacilante.
Por otro lado Maquiavelo hace énfasis en la necesidad de que un príncipe (o en su caso líder, presidente, gobernador, etc.) cuente con consejeros en los que pueda apoyarse, no porque estos le digan todo el tiempo como debe gobernar, sino porque sabe como emplearlos, que preguntarles, escucharles, y en base a sus recomendaciones, como tomar las mejores decisiones posibles; recalca como el príncipe de ser el que utilice a los concejales para gobernar y no estos los que manejen al gobernante. Este postulado llamo particularmente mi atención, porque siento que una situación precisamente inversa a la que el autor nos dice debe haber para un gobierno ideal, parece estar ocurriendo en nuestro mismo estado.
Mucho se ha hablado de las malas decisiones del gobernador de nuestro estado, de cómo Granier solo esta enriqueciéndose, haciendo negocio, aprovechándose de nuestra situación, y dejándonos más hundidos en el lodo; sin embargo pocas personas se han puesto contemplar la posibilidad de que no todas estas decisiones emanen de las ideas de nuestro gobernador y no de sus secretarios, consejeros, etc.; es una posibilidad, no resulta necesariamente cierto, pero de serlo, se explicaría muchas otras situaciones.
Maquiavelo habla también del ejercito, de, como no debe dársele a este demasiado poder, y como jamás debe de ponérsele por encima del pueblo y de los “nobles”; sin embargo esta lección tampoco esta tomándose en cuenta hoy en día, basta con solo ver a países como China, Venezuela, Cuba, Estados Unidos, e incluso el mismo México. Los norteamericanos por ejemplo, aparentemente se han vuelto los herederos legítimos de la antigua Roma, pues sus similitudes son arrolladoras, de entre las cuales cabe destacar en esta situación; el cómo E.U.A ha vuelto de la guerra, su más grande negocio; tal y como hicieron los romanos alguna vez; cayendo así en el mismo error que estos, pues el sector militar en ese país ha ido adquiriendo fuerza, y al llegar un nuevo dirigente (como Barack Obama) que pretende realizar ciertos cambios a este orden (retirando las tropas de un país, por cuyo territorio han estado batallando tanto tiempo, con la idea de estar en lo correcto), los problemas no permanecen muy lejos.
México por su lado, cae en esta misma situación, pero de una forma diferente, debido a que si bien no de forma oficial, vivimos en estado de guerra civil (o por lo menos una forma de ella), los militares y fuerzas especiales, han adquirido algún tipo de facultades especiales, que les han conferido un mayor poder de acción, el cual ha sido abusado y lo seguirá siendo, y que después será difícil de retirar.
Por otro lado, también se menciona en este documento la importancia de cómo actuar ante los territorios conquistados y su gente; apartado que me causo cierta gracia, en especial porque de alguna forma inmediatamente me remonto a la época de la conquista, y a contemplar los erros que de acuerdo a “El príncipe”, cometió la “Gran España”, y que la llevaron a perder de una u otra forma su conquista, y a su vez casi le costó su reino.
Maquiavelo recalca la importancia de no pisotear a un estado conquistado, de no procurar acabar con todas sus costumbres y tradiciones de un solo golpe, tal y como España lo hizo en su momento, ganándose el rencor y desagrado de su nuevo pueblo; posteriormente los peninsulares comenzaron a menos preciar a su propia gente simplemente por nacer en la Nueva España, así como sus nativos y habitantes, provocando de esta forma un mayor descontento. España no tomo en cuenta ninguno de los factores a seguir tras una conquista por Maquiavelo, razón por la cual, tras analizar sus ejemplos y justificaciones, ocasiona que no nos sorprenda que la situación haya terminado como lo hizo en 1810, con la batalla por independencia por parte de la Nueva España, y la guerra civil en la España Peninsular.
Estas son solo algunas de las situaciones, que me atreví a mencionar, sin embargo existen muchas más.
En conclusión, me atrevería a decir que un gobierno soberano, que sepa seguir los consejos que en este libro se competen, no sería del todo malo, es más probablemente sería más efectivo que el gobierno por el que actualmente estamos dominados. En mi opinión todo aquel que busque abarcar el poder de un país, debería de leer este libro, analizarlo, estudiarlo, absorberlo e incorporarlo a sus actividades de ejercicio soberano, puesto que gran parte de lo que menciona podría no solo facilitar las cosas, sino mejorarlas.
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